Artista

Henri Hans Pfeiffer, nace, un 12 de junio de 1907 en la ciudad de Kassel (Alemania) con arte acumulado en su árbol genealógico durante siglos, aparte de lo que él mismo aportaría en su coherente y creadora obra a lo largo del tiempo. Poco puede saber ese niño, nacido de una familia relacionada con la creación desde hace tanto tiempo, que por sus venas corre la sangre de más de una docena de pintores que arrancan, que sepamos, de un reconocido pintor de vidrieras que se remonta al siglo XVI, además de notables artistas que se fueron sumando durante sucesivas generaciones. No debe entonces extrañarnos que pinceles y tintas, material de dibujo y colores, acompañaran sus juegos además de una refinada y exquisita educación donde la música, tan amada en sus tierras germanas, y la lectura bien encauzada, formarían parte importantísima de ese mundo especial donde su temprana vocación se desarrollaría.

Para él, como para algunos artistas del Renacimiento, todas las artes, la pintura, la poesía, la música, la escultura e incluso la arquitectura formaban un entramado, un todo armonioso de correspondencias y correlaciones que se entretejían sin estorbarse.

Por Efi Cubero.

 

 

 

Galería de Imágenes